Ya está disponible el Programa Nº 8 de “Lleno hasta la bandera”

Ya hemos grabado, editado y publicado el programa nº 8 de “Lleno hasta la bandera” (la tertulia del hincha).

Si tenéis interés en escucharlo no dudéis en pulsar sobre el siguiente enlace;

http://llenohastalabandera.com/2014/09/23/programa-no-8-de-lleno-hasta-la-bandera/

Programa Nº 8 final

Los temas tratados en este programa/tertulia Nº 8 de “Lleno hasta la bandera” son; 

-“El Atlético de Madrid de Simeone”, comentado por Esbilla. (Comienza en el minuto 6:38 del programa).

-“Biografía de Isidro Lángara”, comentado por Leolo. (Comienza en el minuto 48:50 del programa).

-“Historia de Boixos Nois”, comentado por Cency. (Comienza en el minuto 1:09:01 del programa).

-“Los Derbis de Budapest”, comentado por Pentayus. (Comienza en el minuto 1:32:31 del programa).

Tema musical de despedida del programa nº 8; “Bye, bye, good ol’ boy” por The Punishers. (Comienza en el minuto 1:55:39 del programa).

Todo el equipo de “Lleno hasta la bandera” esperamos que os resulten interesantes los temas tratados en este programa/tertulia nº 8.

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Tribuna Fattori, Ultras Padova

Club: C. PADOVA

Ciudad: PADOVA (Padua) (213.634 habitantes).

Provincia: PADOVA (Padua) (849.857 habitantes).

Región: VENETO (Véneto) (4.885.271 habitantes).

Los orígenes de Padua se remontan a la época prehistórica, pero la ciudad se desarrolló sobre todo durante la época romana, en particular durante el siglo II a.C.. Padua sufrió la invasión de los Longobardos y, en la Edad Media, atravesó un periodo de decadencia en el que fue dominada por la potente familia de los Ezzelino, de los Scaligeri y por último, de los Da Carrara. Sólo en 1405 logró entrar a formar parte de la República de Venecia y de su historia. En 1848, Padua participó en la revuelta contra los Autriacos de los que se liberó en 1866. Hoy, Padua es una importante ciudad universitaria y una de las más bellas ciudades del Véneto.

El Calcio Padova es el club de fútbol más representativo de la ciudad italiana de Padua, en la región del Véneto. Fundado en 1910, actualmente juega en la Serie B de Italia. En total ha disputado 16 temporadas en la Serie A, la máxima categoría del fútbol italiano.

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El movimiento ultra en la ciudad de Padua, como en la mayoría de las ciudades italianas, se concreta a mediados de los años 70, más precisamente en 1974, cuando en el legendario Stadio Appiani comienzan a vislumbrarse los primeros pasos de los pioneros militantes ultras, con sus históricas pancartas de “Magico Padova” y “Ultras”. Hacia el final de la década se forman “Leoni della Nord”, grupo que logró ser bastante conocido y respetado en toda Italia, y que se situaban en la Curva Nord, la curva más histórica de los ultras padovanos.

En 1982, sin embargo, hay un nuevo cambio en la dirección del tifo en Padua con la disolución de los “Leoni della Nord”, y el surgimiento de un nuevo grupo que en los siguientes años unirá indisolublemente su nombre al movimiento ultra “biancoscudati”: los “Hell’s Angels Ghetto”, los cuales serían una continuación natural de los “Leoni della Nord”, y cuyo nombre fue elegido en homenaje a las famosas bandas de motoristas americanos, con la adición del nombre del barrio (“Ghetto”) de donde provenía la mayor parte de los militantes del grupo en aquella época.

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Durante toda la década de los años 80 los “Hell’s Angels Ghetto” fueron capaces de concentrar el apoyo de la mayoría de los “tifosi biancoscudati”, consiguiendo que con sus tambores los cánticos fuesen seguidos por la totalidad del viejo Stadio Appiani, mientras tanto, comenzarían también los enfrentamientos con grupos de seguidores rivales. Conviene recordar que hasta la tragedia de Heysel, es decir, hasta la temporada 1984-85, no existían en Italia las zonas acotadas para visitantes en los estadios y los grupos que optaban por desplazarse a ciudades rivales, corrían a menudo un riesgo. Es de aquellos años el nacimiento de las primeras rivalidades históricas con Vicenza y con Trieste, mientras que en el lado de las amistades se estableció un hermanamiento casi fraternal con los ultras “bolognesi” (roto unos años más tarde) y con los ultras palermitanos (el cual todavía existe hoy en día).

A finales de los años 80 se produjo un primer cambio generacional dentro del grupo, con la entrada de muchos nuevos reclutas que cumplirían todos los días en la Piazza Cavour. Los jóvenes de la Piazza Cavour trajeron consigo una nueva forma de pensar y una nueva vida y energía a la Curva Nord del Appiani; y los ultras “biancoscudati” comenzaron a verse incluso en los campos calientes del sur italiano, destinos desconocidos hasta entonces para los ultras de Padua. Los principios de los años 90, también a causa de que fueron buenos años del Calcio Padova con varias temporadas disputadas en la máxima categoría (alcanzada la Serie A en 1994), siempre serán recordados como el mejor tiempo de los ultras de la ciudad de Padua: muchos jóvenes se acercaron a la curva, nacieron clubes de tifosi y nuevos grupos ultras en todas las partes de la ciudad y de toda la provincia de Padua (“Bulldogs”, “Boys Alta Padovana”, “Rebels”, “Gruppo Deciso Vanzo-Tribano”, “North Side”, “Ball’s Breackers”, etc).

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En el viejo Stadio Appiani, la Curva Nord siempre estaba llena, los viajes de las hinchadas visitantes muy a menudo se convertían en verdaderas invasiones, pero el Appiani se convirtió en un verdadero fortín para cualquier ultra visitante. En 1994, la grieta: tras los disturbios que estallaron durante el Derbi contra el Vicenza, la policía italiana opera una incursión real dentro del grupo. En ese momento se advirtió a más de 130 miembros de “Hell’s Angels Ghetto” por parte de la policía italiana, lo cual era una catástrofe para el grupo padovano. Después de muchos disturbios precedentes que se produjeron en casi todos los partidos (destacando los enfrentamientos con los ultras del Modenaa en Prato della Valle, y los que sucedieron con algunos hooligans ingleses en un partido con el Stoke City válido en el torneo anglo-italiano) las autoridades italianas decidieron intervenir en el grupo ultra guía padovano.

Por estos hechos, el grupo “Hell’s Angels Ghetto” fue disuelto, para proseguir con una nueva forma de tifar, “a la inglesa”, con banderas y estandartes en sustitución de las tradicionales pancartas, siguiendo el modelo que años antes habían comenzado los veroneses en su Curva Sud del Bentegodi. Con el ascenso a la Serie A del Padova, fue finalmente abandonado el viejo y legendario estadio Appiani, y se trasladó el club al Euganeo, una infamia de estadio debido a la pista de atletismo que resiente la relación entre futbolista e hincha. Todo esto llevó a la lenta pero constante disminución de la curva padovana. También en 1994 llegó la “Juventude Crociata”, un grupo que haría referencia a los ideales nacionalistas italianos, siempre presentes en casa y fuera, y que algunos años más tarde formarían parte del primer grupo de ultras en la estela de la selección italiana.

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En los años siguientes el equipo comenzó su espiral descendente, hasta llegar a la serie C2; ídem la curva, que vivió un hecho muy duro debido a las “diffide” continuas y a la falta de entusiasmo para con el equipo. En 1997, se produce la reactivación de los históricos “Hell’s Angels Ghetto”, aunque por un período más bien corto. El descenso a la tercera serie, con la curva completamente en desorden, los partidos en casa, como los de fuera, eran seguidos solo por unos pocos amigos íntimos, hasta 2001, el año de nacimiento del “A.C.P.” y del “Fronte Opposto”, los grupos más importantes de la Tribuna Fattori, la ubicación de los ultras del Padova desde su traslado al nuevo Stadio Euganeo.

Retomando el tema de las amistades y enemistades de los ultras “biancoscudati”, los primeros ejemplos de amistad se tienen entre 1977 y 1979, cuando el Vicenza militaba en la Serie A; los tifosi de Padua (aunque todavía no vinculados a ningún grupo organizado) fueron al Stadio Menti de Vicenza a ver los partidos de la máxima serie en compañía de los ultras “lanerossi” (el apodo de los hinchas del Vicenza), con quien habían establecido una buena relación de amistad. El 6 de mayo de 1979, sin embargo, con motivo de un Vicenza-Juventus, algunos tifosi de Padua, se ubicaron con los tifosi juventinos desplazados. Los ultras de Vicenza, por despecho, la temporada siguiente se presentaron en el Stadio Appiani junto con los ultras del Venecia, el rival más histórico de las padovanos. Desde entonces la rivalidad entre ultras padovanos y ultras vicentinos es muy sentida.

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Otra amistad que acabó en una fuerte rivalidad es la que se tuvo con los ultras del Modena, el inicial hermanamiento nació el 17 de enero de 1982 entre los “Leoni della Nord” y los ultras “modenesi”. Sin embargo, no duró mucho, ya que en 1984 los ultras padovanos hicieron amistad con los ultras del Bologna, archirrival de los de Modena. En respuesta, los ultras del Modena se pusieron del lado de los ultras venecianos, como habían hecho años atrás los ultras del Vicenza. En este punto conviene reseñar que los ultras del Venezia han sido considerados como la máxima representación de una curva de “izquierdas” dentro de la región del Véneto.

En esos mismos años, aunque más tarde, algunos ultras “biancoscudati” pasaron varias veces por el Stadio Bentegodi de Verona para ver los partidos de la Serie A con los ultras del Hellas Verona. Esto creó una pequeña amistad (pero nunca se convirtió en un hermanamiento oficial) favorecido por el mismo odio hacia Vicenza, y también, por el sentimiento común de muchos líderes de las dos curvas en relación a la política de “derecha” que profesan los veroneses y los padovanos. El 31 de diciembre de 1984, sin embargo, después de un amistoso jugado en el Stadio Appiani que vio vencer a los “biancoscudati” por 5-0 sobre los “scaligeri”, una enorme reyerta estalló entre las dos facciones, originada por los continuos coros burlescos de los ultras padovanos dirigidos a los ultras veroneses.

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En 1984, en nombre de la rivalidad común con Vicenza, los ultras de Padua se hermanaron con la Curva Andrea Costa del Bolonia. A finales de los años 80, sin embargo, en las dos curvas se produjo un cambio generacional importante. Por estas razones, la amistad comenzó a crujir cada vez más, hasta que en la temporada 1991-1992, no se renovó el hermanamiento de común acuerdo. No obstante, siempre había sido un hermanamiento cogido con alfileres, debido al temperamento histórico de “izquierdas” de los boloñeses, y al contrario temperamento de “derechas” de los padovanos.

Como señalábamos al principio, el único hermanamiento actual de los ultras del Padova es el que tienen con los ultras del Palermo; este hermanamiento nació en la temporada 1983-1984 y ha resistido a todas las nuevas generaciones de los dos grupos de ultras. Todo comenzó a principios de los años 80, cuando cinco seguidores de la Curva Nord del Appiani fueron de vacaciones a Sicilia, donde se reunieron con algunos miembros de los ultras “rosaneri”. Conscientes de esta reunión de verano, con motivo del Padova-Palermo del 20 de noviembre de 1983, las dos partes formaron una amistad, la cual se mantuvo y “renovó” por los jóvenes padovanos de Piazza Cavour en la temporada 1991-92, cuando los dos equipos volvieron a enfrentarse después de siete temporadas sin hacerlo, años estos que la relación se desvaneció un poco. En ese año, sin embargo, gracias al regreso del Palermo a la Serie B, los ultras de Padua comenzaron de nuevo a cultivar la amistad con los sicilianos, unidos, también, por las mismas posiciones políticas.

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Otras amistades, aunque con menor importancia se tienen con los ultras de la Torres y con los ultras del Varese (esta por motivaciones políticas). En el pasado tuvieron también relaciones de amistad con los ultras del Civitanova (en los años 70) y con los ultras del Campobasso (en los 80). En cuanto a las enemistades, a parte de las ya señaladas de Venezia (la más enconada), Vicenza y Verona en el Véneto, Bolonia y Módena en la Emilia-Romagna, otra rivalidad importante se tiene con los ultras de la Triestina, nacida ya en la década de los años 80 y muy sentida otra vez en la década de los 2000 cuando ambos equipos coincidieron varios años en Serie B.

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Vídeo con imágenes históricas de los ultras del Padova, los cuales han tenido dos ubicaciones diferentes en su larga trayectoria, primero la Curva Nord del mítico Stadio Appiani, y desde hace unos años (y actualmente) la Tribuna Fattori del Stadio Euganeo;

Estadio de Altabix, Elche

Elche es una ciudad y municipio español situado en la provincia de Alicante, en la Comunidad Valenciana (España). Es capital de la comarca del Bajo Vinalopó, a orillas del río Vinalopó. La población total en el municipio alcanza los 230.224 habitantes, mientras que la población del casco urbano es de 189.316; así, es la tercera ciudad más poblada de la Comunidad Valenciana, siendo la segunda de la provincia de Alicante. La historia de la ciudad de Elche comienza en el siglo V a. C. cuando fue fundada la ciudad ibera de Ilici. Con la llegada de los romanos, se desarrolló un proceso de formación de una colonia poblada con veteranos de las Guerras Cántabras, que pasaría a llamarse Colonia Iulia Illici Augusta, en torno al año 26 a.C.

Bajo el dominio musulmán en la Edad Media, la ciudad se estableció en su emplazamiento actual. A raíz de la conquista cristiana, alrededor del año 1250, la ciudad pasó a la Corona de Castilla. En el año 1265 los musulmanes fueron expulsados de la ciudad tras una rebelión y, en 1305, Elche fue cedida al Reino de Valencia. Durante el reinado de Amadeo I en 1871, el monarca le otorgó el título de Ciudad, tras una visita a la villa. Durante los años 60 y 70 del siglo XX, la ciudad experimentó un fuerte aumento de población ligado a la industrialización, que convertiría a Elche en uno de los principales productores de calzado de Europa.

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El Elche Club de Fútbol es el club de fútbol de la ciudad de Elche. En la actualidad compite en Primera División. Fue fundado en 1922, con la unión de varios clubes de la ciudad, entre ellos el Illice, el Sporting y el Gimnástica de Elche. Los ilicitanos tuvieron una época dorada allá por los años 60 y 70 en la que no sólo se codeaban con los grandes del fútbol español, sino que mantuvieron una línea de cierta brillantez y se convirtieron por méritos propios en un fijo de la máxima categoría. Fueron años de estabilidad y buena gestión en los que el Elche, junto a equipos como Córdoba, Sabadell o Pontevedra conformaban un poker de modestos que plataban cara a los grandes clubes de siempre.

El actual estadio del Elche, C.F. es el Manuel Martínez Valero, sin embargo, el estadio histórico, y durante 50 años (1926-1976), del Elche fue el Campo de Altabix, a 1 kilométro de los actuales terrenos de juego “franjiverdes”. Anteriormente se había peregrinado por otros campos como El Clot (1910), Reina Victoria (1914), Cementerio (1922) y don Jeremías (1923). Se jugó en Altabix medio siglo (exactamente 53 años), y en él se vivió la etapa dorada del club, pero hay que decir que Altabix no era propiedad del Elche, C.F., se pagó alquiler durante muchos años hasta que finalmente se compró en propiedad.

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Estaba ubicado en el barrio de Elche denominado Altabix, de ahí el nombre del estadio. Se inauguró el 17 de octubre de 1926 con un partido amistoso entre el Elche, C.F. y el Levante Unión Deportiva que terminó con empate a dos goles. Fue el estadio oficial del Elche C.F. hasta la inauguración, el 8 de septiembre de 1976, del Nuevo Estadio del Elche Club de Fútbol (denominado años después Estadio Martínez Valero, el actual estadio de los ilicitanos). En el Campo de Altabix, el Elche, C.F. disfrutó de su mejor época futbolística, ganando partidos contra grandes equipos, gracias a la ventaja que les daba una grada muy pegada al campo, tanto que se le podía tocar la cabeza al linier.

En el viejo estadio de Altabix se vivieron muchos momentos dorados, pero fue posiblemente en la Copa (entonces “del Generalísimo”) de la temporada 1968-69 donde los “franjiverdes” llegaron a su cota más alta al alcanzar la final del torneo, que se celebró el 15 de junio de 1969 en el Santiago Bernabéu; el rival fue el club que por entonces era el “rey copero” por excelencia, el Athletic Club de Bilbao de los Iribar, Sáez, Uriarte, Clemente, Rojo, Larrauri, etc, que solamente se pudo imponer a falta de 8 minutos para acabar el encuentro gracias a un gol de Antón Arieta, que por entonces era el dueño del número 9 de la Selección Española. Para alcanzar la final el Elche había tenido que eliminar a tres equipos de primera;  Pontevedra, Valencia y Real Sociedad.

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Otros hitos sucedieron el el viejo estadio de Altabix; por ejemplo, en la temporada 59-60 el Elche, C.F. debuta en la Primera División de España. En la temporada 63-64 y por primera vez en su historia, el club ilicitano lidera la clasificación de Primera División temporalmente. Entrenados por Heriberto Herrera, que posteriormente ficharía por la Juventus italiana, el equipo finaliza en quinta posición, la mejor clasificación de la historia de la entidad ilicitana. Además de los triunfos en liga del primer equipo, cabe destacar el del filial del club, el Deportivo Ilicitano el cual en la temporada 67-68 asciende a Segunda División.

Altabix se convirtió en aquellos años en uno de los estadios referencia del fútbol español, un coliseo que se erigió en una verdadera pesadilla para los equipos grandes, un ejemplo de ello serían los enfrentamientos Elche, C.F.-R. Madrid; para el conjunto blanco, cada visita prácticamente era señalada como un lugar donde dejarse puntos. En los quince enfrentamientos que se disputaron en el antiguo feudo del Elche, el Real Madrid tan sólo consiguió cinco victorias, por otras tantas del Elche y otros tantos empates, lo que supone que el conjunto blanco solía tropezar en sus visitas al conjunto ilicitano. Partidos muy físicos y peleados, en el que mucho tenía que trabajar el conjunto merengue si quería sacar algo positivo, dado que aquella unión entre equipo, hinchada y feudo, tan indispensable para los equipos pequeños, resultaba determinante en el buen hacer de los ilicitanos ante los madridistas aquellos años.

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Jugadores como Lezcano, Oviedo, Heredia, Gómez Voglino o Palomares se convirtieron en el terror blanco, un conjunto que se sentía muy incómodo en Altabix y siendo incapaz frenar al equipo ilicitano: en las temporadas 63-64 (2-0), 65-66 (1-0), 68-69 (1-0), 73-74 (1-0) y 74-75 (1-0), el Elche sumó sus partidos ante el Madrid por victorias, sumando incluso seis temporadas consecutivas sin perder ante los blancos (de 1963 a 1969). Sin embargo, en 1976 los franjiverdes se mudaron al Martínez Valero, donde el bagaje es favorable a los blancos en los cinco choques disputados: tres victorias y un empate, por una sola derrota, la última, en la temporada 77-78 (en la temporada 2013-14 el R.Madrid venció en un polémico encuentro por 1-2).

En la temporada 70-71 y tras doce temporadas en Primera División, el club pierde la categoría y desciende, dos años más tarde al finalizar la temporada 72-73 se consigue el ascenso. Pero en la 77-78 de nuevo se desciende a Segunda División. Una fecha importante en la historia de la entidad franjiverde es la del 8 de septiembre de 1976 en la que se inaugura el Nuevo Estadio del Elche Club de Fútbol, que más tarde se denominaría Estadio Martínez Valero.

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El equipo, por entonces, empezaría a disputar sus encuentros en las instalaciones del Nuevo Estadio del Elche, C.F. y el lugar del viejo estadio de Altabix sería destinado a la construcción de viviendas. Terminaba así todo un icono del Elche, C.F. que desde su inauguración por José Ferrández Ripoll, ex alcalde de la ciudad y presidente del Club, en 1926, había visto pasar por su campo multitud de equipos nacionales e internacionales, en plena edad dorada del Elche, C.F., así como haber acogido también los partidos del Club Deportivo Ilicitano (el filial “franjiverde”). Debido a las limitaciones del histórico campo, se construye el nuevo, acorde con las exigencias de Primera División en cuanto a aforo.

El último partido jugado en Altabix fue en la XVII Festa d’ Elx, un 18 de agosto de 1978, ante el histórico equipo portugués del Os Belenenses. Hasta la fecha final de demolición, el lugar sería destinado a mítines políticos y reuniones sindicales del sector industrial del zapato. El 26 de junio de 1980, el solar era vendido a una empresa constructora de Carcaixent, comenzando el 14 de septiembre del año siguiente las obras y demolición del histórico feudo ilicitano.

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Vídeo de uno de los últimos partidos disputados en el Campo de Altabix, con victoria por 3 a 1 del Elche, C.F. sobre el Athletic Club de Bilbao, la cual otorgaba la permanencia en Primera División al conjunto “franjiverde”. En el vídeo se puede apreciar el vetusto estadio que se situaba en el barrio de Altabix, inaugurado en 1926, y que fue el estadio del Elche, C.F. hasta la construcción del Nuevo Estadio del Elche, C.F. en 1976, denominado actualmente Estadio Manuel Martínez Valero;

Ya está disponible el Programa Nº 7 de “Lleno hasta la bandera”

Ya hemos grabado, editado y publicado el programa nº 7 de “Lleno hasta la bandera” (la tertulia del hincha).

Si tenéis interés en escucharlo no dudéis en pulsar sobre el siguiente enlace;

http://llenohastalabandera.com/2014/08/18/programa-no-7-de-lleno-hasta-la-bandera/

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Los temas tratados en este programa/tertulia Nº 7 de “Lleno hasta la bandera” son;

-“La Generación del 92 del Manchester United”, comentado por Esbilla. (Comienza en el minuto 11:02 del programa).

-“La BBC en los Chelsea Headhunters”, comentado por Cency. (Comienza en el minuto 59:34 del programa).

-“Il Derby del Nordest, Udinese-Triestina”, comentado por Pentayus. (Comienza en el minuto 1:20:17 del programa).

Tema musical de despedida del programa nº 7; “God’s footballer” por Billy Bragg. (Comienza en el minuto 1:53:24 del programa).

Todo el equipo de “Lleno hasta la bandera” esperamos que os resulten interesantes los temas tratados en este programa/tertulia nº 7.

“La Primera Delantera Eléctrica”, el R. Oviedo de los primeros años 30

Hace unos días este blog cumplía su primer año de vida, que mejor homenaje que dedicar esta entrada a nuestro equipo, a nuestra ciudad. Esta es la historia de uno de los mejores equipos que ha habido en Oviedo, en Asturias y en España; “La Primera Delantera Eléctrica” del R.Oviedo.

Oviedo, es la capital de Asturias. Teniendo en la actualidad 225.000 habitantes dentro de su concejo. Su origen se remonta a la Alta Edad Media (siglo VIII), o incluso antes. Asimismo es un concejo asturiano cuya capital es la ciudad del mismo nombre, Oviedo, y una parroquia de dicho concejo, que comprende a Oviedo capital. La historia milenaria de la ciudad de Oviedo está ligada a su papel de capital de Asturias: primero del Reino Astur, y después del Principado, más tarde de la provincia y, finalmente, de la Autonomía. La historia de la ciudad de Oviedo es la de un cruce de caminos, la de un punto clave en la historia del norte de la Península y de la Europa medieval. El Camino de Santiago y la Ruta de la Plata tienen en Oviedo un jalón capital de ambas rutas que contemplan ya una historia milenaria.

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La historia del fútbol en la ciudad de Oviedo comienza como la de muchos otros sitios: con el retorno de estudiantes de clases adineradas que cursaban sus estudios en Inglaterra, donde habían practicado un novedoso juego de equipo llamado “foot-ball”. En 1903, se forman los primeros equipos que juegan partidos de exhibición en el Campo de Maniobras de Llamaquique ante otros clubes de Gijón y Avilés. Pero estos equipos no pasarán de ahí.

El primer equipo representativo de la ciudad se funda en 1914: el Real Stadium Club Ovetense. En 1919 se funda el segundo club de la ciudad: el Real Club Deportivo Oviedo. Desde el comienzo, se crea una gran rivalidad en la ciudad entre este club, tenido por el club de las clases pudientes, y el Stadium Ovetense, representativo de las clases populares. A pesar de todo, el Stadium Ovetense siempre está por encima del Deportivo Oviedo. Por aquella época la principal competición futbolística española era la Copa del Rey. Participaban en ella los ganadores de los campeonatos regionales, torneos que se disputaban previamente, entre ellos el Campeonato Regional de Asturias. El primer gran triunfo llega de la mano del Stadium que, en 1925, consigue proclamarse campeón de Asturias y juega la Copa del Rey de 1925, donde queda apeado en cuartos de final. El siguiente año es un desastre para ambos equipos de Oviedo, por lo que rápidamente se vio la conveniencia de fusionar ambos para dar lugar a un club más poderoso.

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El gran portero del Stadium Ovetense, Óscar Álvarez, medió ante ambas directivas para conseguir llegar a un acuerdo. El 14 de marzo de 1926 se reunieron los dirigentes de ambos clubes para fijar las condiciones del acuerdo; el 26 de marzo se volvieron a reunir para dar su acuerdo final, fecha que se tiene por la de fundación del nuevo club y, finalmente, se firma el acta de fusión el 26 de abril. En estas reuniones se determinó, aparte de los estatutos del nuevo club, que el color de la camiseta sería el azul y que en el escudo figuraría la Cruz de los Ángeles, símbolos ambos de la ciudad.

El primer partido del Real Oviedo se juega en el estadio Vetusta del Stadium Ovetense (situado en el barrio de Fozaneldi) frente al Arenas Club de Guecho, uno de los equipos más fuertes del momento. El Real Oviedo perdió por 2-6. La formación del primer Real Oviedo de la historia es la que sigue: Óscar Álvarez; Comas, Trucha; Justo, Mieres, Obdulio; Tiesu, Emilio Menéndez, Ángel Avilesu, Barril y Pepín. Unos pocos años después se formaría en el histórico club carbayón la que sería una de las delanteras más conocidas del mundo balompédico español; “La Primera Delantera Eléctrica” del R. Oviedo y del fútbol español.

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Casuco, Gallart, Lángara, Galé e Inciarte. Cinco nombres propios, una delantera histórica, “La Eléctrica”, su legado: dos temporadas, 34 partidos, 101 goles. A esa leyenda le sucedería meses después una aún mayor; la de una regla mnemotécnica en forma de oración corta, de fácil recuerdo, que mayores y pequeños recitaron (y recitan muchos en la actualidad) de memoria, con pasión y orgullo, como una tradición heredada de padres a hijos. Fue la segunda versión de La Eléctrica: Casuco, Gallart, Lángara, Herrerita y Emilín. Sus méritos: dos temporadas, apenas 54 partidos y 124 goles. Ni siquiera el odio, la muerte, o la hambruna de la Guerra Civil Española pudo acabar con los recuerdos de quienes fueron testigos de una hermandad de ángeles a los que, si les paraban los pies, les salían alas. Tenían el gol inyectado en la sangre y el azul de Oviedo en las arterias.

“La Delantera Eléctrica” era el sobrenombre con el cual fue conocida la delantera de los años 30 del Real Oviedo. Por aquella época se jugaban con 5 delanteros, por lo que en aquellos tiempos las goleadas eran muy comunes. Los cinco delanteros de “La Primera Delantera Eléctrica” del Real Oviedo serían “Casuco”, Gallart, Langara, Gale e Inciarte. En dos temporadas (31-32 y 32-33) jugando 16 y 18 partidos por cada una, marcarían un total de 101 goles, quedando ambos años máximos goleadores de la liga. Decir que en la segunda temporada el Real Oviedo conseguiría el ascenso a la Primera División. De esta delantera eléctrica cabe destacar a su mayor artífice, Isidro Lángara, habiendo obtenido tres Pichichis en la máxima categoría del fútbol español, y ser uno de los tres jugadores en la historia del fútbol mundial en tener al menos un pichichi en tres ligas de distintos países, siendo estas España, Argentina y México.

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Ya en la división de honor se formaría “La Segunda Delantera Eléctrica”, que perduraría hasta el comienzo de la Guerra Civil Española. Durante las temporadas 33-34, 34-35 y 35-36, esta delantera conseguiría ser dos veces la segundo máxima goleadora de la Primera División y otra sería la máxima goleadora. En esas tres temporadas el delantero que más goles marcaría sería Isidro Lángara, habiendo marcado 81 goles en 60 partidos de liga, y con la selección española 17 en 12 partidos. El resto de componentes de “La Segunda Delantera Eléctrica” serían “Casuco”, Gallart, Herrerita y Emilin. Tras el inicio de la Guerra civil esta delantera no volvería a jugar junta.

Por último se llegaría a formar una “Tercera Delantera Eléctrica”. Esta solo duró dos años porque muchos equipos de la liga pretendían fichar a sus integrantes. En dos temporadas marcarían un total de 124 goles en 54 partidos. En una época en la que se jugaba al fútbol con cinco delanteros, era frecuente que los quintetos que alcanzaban una especial relevancia o una capacidad goleadora fuera de lo normal fuesen bautizados con apelativos de diverso tipo. Así pasarían a la historia “La Primera Delantera Histórica” del Ath. Bilbao de principios de los años 30 (también conocida como “El Ataque Mortífero”) , “Los Stukas” del Sevilla, F.C. en la postguerra o “La Delantera de Seda” del At. Madrid, por mencionar alguno de los muchos ejemplos existentes.

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El periodista “Moncho”, que firmó durante muchos años las crónicas de los oviedistas en el extinto diario La Voz de Asturias, tuvo la idea de bautizar como “La Delantera Eléctrica” la que formaron en el Real Oviedo; Casuco, Gallart, Lángara, Galé e Inciarte, la temporada del primer ascenso carbayón a Primera División y la anterior. Motivos no le faltaban cuando fueron ellos los que comenzaron a acostumbrar a la parroquia azul a las tardes de grandes goleadas en Buenavista, hasta el punto de que poco menos que se les exigía que marcasen cinco goles para poder decir que había salido “el Jorobu” (y es que el número 5 del marcador del viejo estadio de Buenavista tenía un trazo defectuoso que el ingenio popular comparó por su semejanza con la figura de una joroba).

Los cambios en la formación del quinteto en los años venideros haría que esa fuese la primera de las tres que la crítica aceptó consensuadamente. Tímidamente en Valencia intentaron apropiarse del calificativo aplicándolo al gran ataque de su equipo en los años 40 (Epi, Amadeo, Mundo, Asensi y Gorostiza), pero acabaron desistiendo. La verdadera “Delantera Eléctrica” de la historia futbolística es la del Real Oviedo. Como extremo derecha jugaba Casuco. Era un asturiano que aportaba una gran rapidez al juego del equipo con sus internadas por la banda. Llegó al Oviedo al final de la temporada 1931-32 (no llegó a jugar partidos de Liga aquella campaña en la que ese puesto era ocupado por Polón) procedente del Stadium Avilesino, formó una gran pareja con su compañero en esa zona del campo, Gallart, el cual se había incorporado a la disciplina azul un año antes.

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El directivo Luis Botas se había desplazado a Barcelona para concretar el fichaje del barcelonista Sastre y al no presentarse éste a la cita convenida, cambió el objetivo y con las 45.000 pesetas que llevaba para realizar la operación, se trajo para Oviedo a los españolistas Tonijuán (que tras jugar sólo una temporada colgaría las botas de futbolista y se haría cargo del banquillo llevando al Real Oviedo a Primera División) y Gallart. Gallart era un interior derecha barcelonés de poca estatura (1,65 m.) y constante brega, que ya tenía un nombre en el fútbol español como integrante del Español de Ricardo Zamora. Incluso sabía lo que era marcarle goles al que iba a ser su nuevo compañero, el portero Óscar, pues anotó los dos de la victoria por 2-0 del Español sobre el Real Oviedo en el partido de ida de Cuartos de final de Copa disputado el 4 de mayo de 1930.

No llegó a ser internacional pese a ser convocado para el España-Yugoslavia disputado en Buenavista en 1932 y de jugar en plena Guerra Civil con una “supuesta” selección española que se enfrentó a Portugal en Vigo en noviembre de 1937 en un encuentro que no sería reconocido como oficial por la FIFA. Integró también “La Segunda Delantera Eléctrica” y hasta jugó en el Real Oviedo de la posguerra tras su cesión al Racing de Ferrol, hasta que causó baja en 1943. Su rendimiento en las nueve temporadas que vistió de azul fue extraordinario, marcando 39 goles en los 134 partidos de liga que disputó entre Primera y Segunda División (uno de ellos el primero de la historia oviedista en la máxima catgoría), al margen de los obtenidos en el torneo de Copa y en los campeonatos regionales.

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Mediada la temporada 1930-31, en diciembre de 1930, llegó a Oviedo un vasco que iba a ser considerado por muchos el mejor delantero centro mundial de la época, Isidro Lángara. Tras unos comienzos difíciles en los que la directiva presionaba para que el puesto de delantero centro lo ocupase el canario Álamo en contra del criterio del entrenador (Patricio O’Connell había descubierto en su primer entrenamiento sus grandes cualidades afirmando que se trataba “de un diamante sin pulir, una mina de oro”). O’Connell tuvo que abandonar el cargo en parte, por esa discrepancia. Pero Lángara pronto le daría la razón al entrenador, convencería a todos y se quedaría en propiedad con el puesto de ariete. Su facilidad anotadora le llevó a debutar con la Selección Española cuando todavía jugaba en Segunda División con el Oviedo. Y es que la fama que estaba alcanzando “La Delantera Eléctrica” no se veía afectada por ese motivo. Remataba desde cualquier posición, en cualquier postura y con una dureza asombrosa que causaba admiración y temor en los porteros.

El otro asturiano de la delantera era Gonzalo Díez Galé. Con 17 años ya jugaba en el Stadium Avilesino y al poco tiempo fue fichado por el R. Madrid, con quien jugó dos temporadas antes de regresar a Avilés, pues el fútbol era para él algo secundario a los estudios. Del equipo avilesino es fichado por el Oviedo, como poco después haría Casuco, donde jugaría dos temporadas (1931-32 y 1932-33), abandonando la práctica futbolística tras el ascenso oviedista para dedicarse únicamente a sus estudios. Había marcado nada menos que 17 goles en 31 partidos de Liga, lo que demuestra sus facultades goleadoras pese a jugar de interior. Las secuelas que le había dejado una lesión también influyeron en su decisión.

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Galé era un jugador eminentemente elegante. Se compenetraba de maravilla con Lángara. En abril de 1933 fue convocado y jugó dos partidos con la Selección Española en otro claro ejemplo de que la militancia oviedista en Segunda División no era obstáculo para que la calidad de lo integrantes de esta delantera de lujo fuesen reconocidos a nivel español. Fue el segundo internacional español del Oviedo. Completaba el grupo como extremo izquierda, Inciarte, un vasco que estuvo bajo la disciplina azul entre la temporada 1930-31 y la 1935-36. Bastante veloz, si hubiese que definirle con una palabra esta sería improvisación. Hasta la llegada de Casuco, disputó muchos partidos en la banda derecha. Polón era el acompañante habitual de Galé por la izquierda.

La capacidad anotadora de la “Primera Delantera Eléctrica” fue la clave para lograr el ascenso del club azul a la Primera División Española por primera vez, categoría de la cual es el Oviedo uno de los primeros veinte equipos con más temporadas disputadas, y categoría que volverá a acoger partidos en la capital asturiana en un futuro, que nadie lo dude.

Para terminar esta entrada, el siguiente vídeo de la colección de RTVE “Históricos del Balompié”, en donde se habla de la primera etapa de la historia del R.Oviedo, haciendo especial hincapié en “La Primera Delantera Eléctrica”, aquella inolvidable para la memoria de la hinchada oviedista, formada por Casuco, Gallart, Lángara, Galé e Inciarte;