“El Nápoles de Maradona”, el Napoli de los años 80

Muchos equipos han atado su suerte al talento de un jugador de fútbol, pero sólo una ciudad puede presumir de haber identificado con el orgullo, el cuerpo y el alma de la propia urbe, y de su equipo, a un solo hombre: es la historia de Nápoles, del S.S.C. Napoli y de Diego Armando Maradona. Lo que Diego significa para Nápoles es algo difícil de explicar: él fue el símbolo de los años 80, desde el año 1984 hasta 1991 no se puede imaginar lo que Diego fue para todos los napolitanos. Solo el que haya estado alguna vez en Nápoles lo puede percibir en su total magnitud.

Desde su llegada a Nápoles, en 1984, toda la ciudad empezó a quererlo como un hijo, para años después convertirse en su héroe también: él fue el hombre que dio reputación mundial a Nápoles y a su equipo de fútbol. El equipo, fundado en el año 1926, nunca había ganado una Liga Italiana: 60 años eran demasiados y se necesitaba a alguien que pudiera llevar al Napoli hacia la cumbre del fútbol italiano y europeo (Nápoles es la tercera ciudad de Italia por número de habitantes).

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Este hombre era Diego Armando Maradona. Su importancia, no sólo futbolística, sino social también, fue simplemente grandiosa: nunca un equipo del Sur había ganado un Scudetto y el Napoli fue el primero que ganó a los ricos equipos del norte como la Juventus, el Milan y el Inter (y otros más).

El jugador más importante de aquellos años (aunque todavía no se había convertido en la leyenda que acabaría siendo) llegó a la tierra del Vesubio en el año 1984 . El presidente de los “napoletani”, Corrado Ferlaino, logró romper el acecho de la Juventus (que ya tenía a Platini en sus filas), gracias a la inversión de 14 millones de liras que realizó para traérselo a la Campania. El argentino, ex- ídolo en sus anteriores casas (Argentinos Juniors y Boca Juniors) por sus hazañas, se estaba recuperando de una mala experiencia en las filas del F.C. Barcelona. En su época en la Liga Española había chocado con los entrenadores, y especialmente con un defensa vasco, Andoni Goikoetxea.

maradona

El defensa del Athletic de Bilbao, considerado uno de los jugadores más aguerridos de la Liga Española, había lesionado gravemente en el tobillo a Maradona. A su llegada a Nápoles, Maradona se encontró con un equipo aún inmaduro, de vuelta de un campeonato y una salvación conseguida por un solo punto de separación del descenso a Serie B.

Al cabo de poco tiempo Diego se ganó a los “tifosi napoletani” de San Paolo con su juego, al vestuario del equipo con su carisma, y a toda la ciudad con su alma. En 1986 el Napoli terminó la temporada en tercer lugar, el astro argentino llegó a México para la disputa de la Copa Mundial y salió como vencedor con Argentina. Pasó a la historia del fútbol en los Cuartos de Final contra Inglaterra, gracias a los dos goles más famosos de toda su carrera; los denominados como “La Mano de Dios” y “El Gol del Siglo”, iniciado este desde el medio campo regateando a 4 o 5 rivales ingleses.

napoli jugadores

Volvió a Italia para fundar el equipo que acabaría haciendo historia en este país, un conjunto dirigido por Ottavio Bianchi, con una dosis de canteranos como Ciro Ferrara, y con jugadores de gran importancia como Salvatore Bagni y Claudio Garella. El 10 de mayo de 1987, el Vesubio estaba a punto de entrar en erupción, después de siglos de silencio, debido al ruido de la tierra causado por la alegría sin fin de una ciudad que conquistó el primer campeonato de su historia desde que 60 años atrás se hubiera fundado el club “azzurri”.

No fue sólo la victoria, pero el Scudetto del Nápoles supuso el rescate de una ciudad sumida en las guerras de las bandas, el descontrol y las cicatrices de la tierra (el terremoto de Irpinia dejó su impronta). Maradona fue comparado con San Genaro (patrón de Nápoles). O tal vez más, para los napolitanos, por primera vez en la historia del fútbol italiano, el Sur se había emancipado y podía mirar de frente a los grandes clubes del Norte.

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Nápoles estaba en la cima del fútbol nacional. Ferlaino no se cansó del éxito, contrató a dos brasileños, un centrocampista llamado Alemao y a un delantero, Careca. Los “azzurri” quedaron segundos en la Liga Italiana durante dos temporadas consecutivas, pero en 1989 consiguieron su primer éxito continental al ganar la Copa de la UEFA, superando en la final a los alemanes del Stuttgart.

En 1990, Alberto Bigon sustituyó en el banquillo a Bianchi, este año se consiguió el segundo Scudetto en la historia del Napoli tras un campeonato durísimo, los “azzurri” superaron a grandes rivales en aquella temporada; el Milan de Sacchi, el Inter de los récords, la Sampdoria de Vialli y Mancini, o la Juventus de Roberto Baggio.

rnb-trio-magica-0222

El verano de ese mismo año se disputó la Copa Mundial de Italia 1990, los cruces y la suerte hicieron que Italia y Argentina se enfrentaran en semifinales. ¿Dónde? En Nápoles. La ciudad quedó dividida aquel verano, no podía decidir entre su ídolo y el equipo nacional. La Albiceleste ganó en los penalties, para los italianos las “Noches mágicas” de ese Mundial llegaban a su fin.

Esa noche algo se rompió entre la ciudad y “El Pibe”. Un año después, los problemas con las drogas y las autoridades fiscales pondrían fin a la vida de Maradona en el fútbol italiano. No obstante, sin embargo, nadie podría eliminar la relación de amor entre un hombre y el pueblo que le acogió, el idilio entre Maradona y Nápoles. A día de hoy este perdura en el recuerdo de todos los “tifosi napoletani”.

SSC_Napoli_1989-1990

Diego todavía hoy está presente en muchas partes de Nápoles, en los murales de las calles, en pequeñas estatuas con la imagen del ídolo “azzurri”, en los dulces elaborados artesanalmente con la imagen de Maradona, etc. Hoy todavía se vende su camiseta del Napoli con el número 10, y muchos de los que viajan a Nápoles todavía la compran, siendo uno de los recuerdos napolitanos más habituales. Nadie lo odia: fue un héroe para cualquier napolitano, dio la gran alegría del primer título de campeones de Italia e hizo conocer la ciudad de Nápoles en todo el mundo.

Mucha gente, cuando piensa en Nápoles, piensa en Maradona: en cuanto alguien en el mundo se encuentra con un napolitano y este dice “Yo soy de Nápoles”, a continuación lo más normal es que se diga “Ah, Nápoles: Diego Maradona”. Aún hoy, después de tantos años, y no solo en Italia, sino en el mundo entero, cuando un napolitano fuera de su ciudad habla con la gente y dice “soy de Napoli” lo primero que le contestarán es “Napoli, Maradona”. Esta es la realidad de lo que supuso el astro argentino para la ciudad de Nápoles y su club de fútbol.

maradona-primo-scudetto

Vídeo-documental en italiano (parte 1 de 7) de los 7 años que pasó Diego Armando Maradona en el S.S.C. Napoli, convirtiendo al equipo de la ciudad de Nápoles en el primer campeón del Sur de Italia de toda la historia del fútbol italiano, y eso, en un país como Italia donde la rivalidad Norte- Sur es una constante del día a día, supuso la conversión de Diego en el ídolo para siempre de los hinchas napolitanos. En el mundo del fútbol, y también para muchos fuera de él, Nápoles es Maradona;

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15 comentarios en ““El Nápoles de Maradona”, el Napoli de los años 80

  1. “Napolitanos, 364 días al año sois africanos pero hoy os piden ser italianos”. La frase que dijo en aquel legendario Italia-Argentina en San Paolo en el mundial del 90. También mítico como se puede leer claramente en sus labios “hijos de puta” cuando pitan el himno argentino. Uno de esos momentos que si aparecen en una película no nos los creemos por inverosímiles (como el Argentina-Inglaterra del 86).
    Por cierto, el que sale con Diego y Careca en la foto del trío es Giordano, Alemao llegaría un poco más tarde y es fácilmente reconocible por su pinta alemanota (como el propio apodo indica) bigote incluido.
    Decir, por último, que hubo una liga que el Nápoles tenía en el bolsillo y que perdió sorprendentemente en la segunda vuelta (creo que la ganó el Inter) de la que se ha hablado mucho insinuando amaño, la mano de la Camorra y las apuestas una vez más.

  2. Sirva esto, además, para recordar pese a la mitología instaurada que ni aquel Nápoles ni aquella Argentina eran Maradona y diez cojos medio ciegos. Ambos, con muchos parecidos, era dos escuadras sólidas como la roca.

  3. Impresionante recibimiento de Nápoles y del San Paolo a Maradona en el 2005

  4. Para mí, el mejor de la Hª.
    Me gustaría ver al enano hormonao en el Zaragoza.

    • “Me gustaría ver al enano hormonao en el Zaragoza”

      Absolutamente de acuerdo.

      Y también, por ejemplo, ver al cani madeirense en el Betis.

  5. No es de extrañar el recibimiento del 2005 en San Paolo, aunque, como bien comenta Adrián, el Napoli de aquella contaba con otros grandes futbolistas, antes de la llegada de Maradona, el Napoli no había ganado ningún Scudetto, y cuando se marchó en el 91 el club tenía 2. Para los napolitanos es esta la cuestión.

    Comentar también que de los considerados grandes futbolistas de la historia, Maradona es el único que hizo algo épico: no por ser algo ya muy comentado deja de ser fundamental el hecho de que hiciera aquel partido de los Cuartos en México’86 contra Inglaterra, en el primer Mundial celebrado después de la derrota en la Guerra de las Malvinas de Argentina ante el Reino Unido. Aquellos dos goles representan mucho más que ningún otro que se haya podido marcar, representan la revancha, representan el derrotar al enemigo en el campo de batalla postmoderno; la victoria ante el rival más odiado en un estadio de fútbol en una Copa del Mundo, humillar al enemigo a los ojos de todo el mundo.

  6. En ninguno de los dos casos es comparable. Primero porque aquel fútbol y este son otros y segundo porque ni Zaragoza ni Betis tiene plantillas mínimamente equiparables a las del Nápoles de la época. Antes de Maradona, en esa misma década de los 80, el equipo había peleado la Liga y jugado UEFA cuando esta era una competición de verdad.

    • aceptando (matizadamente) el airado mentís que el fúrgol modelno nos hace llegar desde cierta villa marinera, supongo que todos estaremos de acuerdo en que mientras el “enano hormonao” no consiga algo reseñable con la selección (ya no digo lo mismo que Maradona, sino algo que no sea hacer el ridículo, como de costumbre), no podremos considerar a ambos al mismo, o parecido, nivel. El otro caso es ligeramente distinto; evidentemente, nadie le puede pedir que haga ganar el mundial a Portugal (básicamente porque no es un jugador que se acerque siquiera al nivel del “hormonao”, y mucho menos al del cocainómano castrista).

      PD: en lugar de “Zaragoza” y “Betis”, digamos “Valencia” y “Atlético”, y el paralelismo es exacto (dentro de lo que cabe); e igualmente válido.

      • No me cabe la menor duda de que tanto Atlético como Valencia darían un salto de calidad notable, entratosférico en el caso de los de Simeone, si pudiesen contar con Messi.

        Le falta hacer algo grande con su selección, sí, que es bastante peor que al que tenía Maradona, también, pero eso no quita para que sea mi mejor, el mejor que yo he visto nunca. Si lograse un Mundial ya sería indiscutible para cualquiera con ojos en la cara y un mínimo de sensibilidad.

      • va a ser eso, que no soy suficientemente “sensible” (ni culto, por supuesto…)

    • ah, y se me olvidaba: “el fútbol de ahora y el de entonces” se diferencian, sobre todo, en que el fútbol (el de verdad) era un deporte de contacto, mientras que en el sucedáneo actual basta un leve roce, o apenas un soplido (sobre todo si se produce sobre alguna estrellita “mediática”) para que el aleccionado trencilla de turno tire de tarjeta.

      Los mimados y sobreprotegidos “galácticos” de hoy no se llevan ni el 1 % de las tarascadas que le daban a Maradona… ni en cantidad, ni en “calidad”.

      • Eso es matizable también. No recuerdo que jugador, creo que italiano, decía que en el fútbol de antes había uno o dos jugadores que te cosían a patadas durante un partido mientras que ahora todos sacuden. De hecho el fútbol de ahora es extraordinariamente más rápido y extraordinariamente más físico, con presiones increíbles lejos incluso de las famosas del Milan de Sacchi. Y esto es así por que los jugadores actuales son atletas, más que fútbolistas en muchos casos.

      • sí, claro… eso de la “presión” está muy bien, pero lo que pasa realmente es que el 90% de los equipos que juegan contra el Barcelona y (algo menos, pero también) contra el Madrid, salen agazapados en su propio campo para intentar capear el temporal lo mejor que se pueda y que la lluvia de goles no sea excesiva. Porque esa es la realidad de esta puta mierda de liga de dos (o dos y medio, ahora) que siguen pretendiendo vender como “la mejor del mundo”.

        Así que cuando hablas de “presión” supongo que te referirás a ciertos partidos de la Champìons entre lo más selecto de la aristocracia balompédica; es decir, sólo un puñado de partidos cada temporada… porque lo demás casi no se pueden considerar ni partidos de fútbol, se parecen más bien a pachangas con público (y tampoco mucho, en esta -repito- puta mierda de liga).

        Pero bueno, valdrá más que demos por zanjado el tema, ya que jamás llegaremos a un acuerdo. Tú seguirás considerando al Villarreal un histórico, y yo seguiré pensando que cualquier tiempo pasado fue mejor.

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